En 1896, durante la celebración de los primeros Juegos Olímpicos, en Atenas, se incorporaron pruebas de sable y florete, en las competencias masculinas, y cuatro años después se introduciría la espada. Las pruebas femeninas llegaron a los Olímpicos en los celebrados en París, en 1924. En la década siguiente se establecieron los sistemas de puntuación eléctrica que revolucionaron este deporte.
Cuando avanzaba la década de los años 60, del siglo XX, apareció de la imaginación y de la osadía de Alberto Galindo Herrera el máximo certamen deportivo internacional organizado en nuestro territorio: los VI Juegos Panamericanos, con sede en Cali, en 1971.
Surge entonces con fuerza la esgrima femenina, con atletas como Leyda Rubio, Mery Bejarano y Gloria García, esta última, años después madre de nuestra máxima exponente histórica, Sakia Van Erven García. La tripleta Rubio-Bejarano-García, ganó la medalla de bronce en esos Panamericanos, en florete femenino, y fue protagonista de varios triunfos internacionales, en los años siguientes.
Hay escenarios que han sido testigos de muchos hechos históricos que enaltecen la ciudad. En el caso del lote que sostuvo por 76 años el Club Social San Fernando hay una fecha que persiste en la memoria de los esgrimistas colombianos: 1971.
El Club fue la sede de las competencias de esgrima en los sextos Juegos Panamericanos. Allí, tres colombianas recibieron la medalla de bronce por equipos y desde esa fecha hasta ahora, no ha nacido otro colombiano capaz de superar esta gesta.
Los Juegos Panamericanos catapultaron a Cali como la ciudad deportiva de Colombia. Más 2.900 atletas y 32 países compitieron en 17 disciplinas deportivas. La esgrima requirió el usó del demolido gimnasio del Club San Fernando.
Los mejores esgrimistas provenían de Estados Unidos, Cuba, Canadá, México y Argentina. En grupos los mejores rivales eran de Canadá, México y Argentina. Seis días de competencia se vivieron en el Club San Fernando entre floretes, espadas y sables y por primeras y única vez en la historia de Colombia se obtuvo una medalla de bronce por equipos. Récord que no se ha podido batir en 50 años.
Con profesores húngaros se entrenaron en el ciclo olímpico cuatro esgrimistas del Valle y Cundinamarca, Teresa, Aleyda, Mery y Gloria, conformaron la Selección Colombia. Tuvieron un refuerzo de tres meses en Cuba y luego estuvieron 10 días concentrados en el Hotel Aristi, para luego estrenar la Villa Panamericana, ubicada en las nuevas instalaciones de la Universidad del Valle
En la década de los años 90 del siglo XX aparece otra figura de talla mundial: el vallecaucano Mauricio Rivas, quien se consagra en los más importantes escenarios internacionales. Muy joven se traslada a París y se vincula al club Sant Gratien, en donde perfecciona sus habilidades para la modalidad de espada y alcanza el tercer lugar en el mundial de Holanda, en 1995; forma parte del equipo campeón de Europa de Clubes, en 1996; triunfa en dos copas mundiales, en Caracas, 1992, y la Habana, en 1996; vence en circuitos clase A en Francia -el país más desarrollado en la esgrima- y forma parte del equipo tres veces campeón mundial.
Antes de los años 90 del siglo XX aparece otra figura de talla mundial: el vallecaucano Mauricio Rivas, quien se consagra en los más importantes escenarios internacionales. Muy joven, Rivas se traslada a París y se vincula al club Sant Gratien, en donde perfecciona sus habilidades para la modalidad de espada y alcanza el tercer lugar en el mundial de Holanda, en 1995; forma parte del equipo campeón de Europa de Clubes, en 1996; triunfa en dos copas mundiales, en Caracas, 1992, y la Habana, en 1996; vence en circuitos clase A en Francia -el país más desarrollado en la esgrima- y forma parte del equipo tres veces campeón mundial.
Además, Mauricio Rivas logra clasificar a cuatro Juegos Olímpicos: Seúl 1988, en los cuales finalizó noveno, en espada individual, y 12, por equipos; Barcelona 1992, en los que finaliza séptimo, en espada individual y noveno en equipos; Atlanta 1996, 13, por equipos, y Sídney 2000, 14, por equipos. Otro resultado para destacar de esa generación fue la medalla de bronce obtenida por Juan Miguel Paz, en los Juegos Panamericanos de La Habana, Cuba, en 1991
Las mujeres también lograron destacarse en esa década: Ángela Espinosa, del Valle, representó a Colombia en los Juegos Olímpicos de Atlanta (1996) y Atenas (2004). Y en los Juegos Panamericanos de Rio de Janeiro 2007 alcanza la medalla de bronce, en espada individual.
Durante la década del 2010 aparece la figura de Saskia Loreta Van Erven García, hija de la destacada esgrimista de los años 70, Gloria García, quien fue la única esgrimista colombiana en los Juegos Olímpicos Londres 2012, en los cuales perdió en segunda ronda, con la alemana Carolin Golubytski, 14-9 y quedó por fuera de la competencia. Posteriormente participó en los Olímpicos de Río 2016 y también fue derrotada en segunda ronda, por la húngara Aida Mohamed, 15-12.
